Chrysler revitalizó el nombre de Charger en el 2006, para su marca Dodge. El mismo encarna en un sedán grande, basado en el Chrysler 300 pero orientado más a quien busca una opción un tanto deportiva de un sedán familiar.
Es más grande que un Toyota Camry o un Honda Accord, que son sin duda dos de sus más acérrimos rivales, sin embargo ostenta un diseño agresivo que puede muy bien ser lo que buscan los posibles compradores de aquellos dos.
Hay cuatro motores disponibles, el más básico es un V6 de 2.7L y 178 caballos de potencia. Para las dimensiones y el peso del Charger este propulsor se queda corto, sin embargo es el que mejor economía de combustible ofrece y la gente puede seguir disfrutando del "look" agresivo, algo es algo.
El segundo escalón lo compone un V6 de 3.5L que eroga ya respetables 250 caballos, el motor es suficiente para la mayoría, y de hecho sólo puede uno llegar a pensar que "le falta algo" si prueba la versión V8 con el motor Hemi de 5.7L.
De este último hay dos versiones, uno que eroga 368 caballos y la versión deportiva SRT8, en donde la potencia llega a los 425 caballos. Por supuesto, aquí si estamos hablando de otro tipo de animal, un auto que puede responder a lo que su imagen quiere hacernos creer.
Como novedad para el 2009 hay un nuevo diseño de la luz de cola, iluminación para el soporte para la bebida, una antena montada en la ventana trasera y ahora son estándar los rines de aluminio.
Los interiores mejoran en materiales para la versión más básica y el motor de 5.7L recibe 28 caballos adicionales.
Se ofrece también en versiones con tracción en dos o cuatro ruedas, que incluyen mejoras para la optimización de combustible, asientos delanteros calentados, encendido remoto, una suspensión mejor calibrada y luces automáticas.